Lunes, 25 de Octubre de 2021
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Los viajes de la poesía

Los viajes de la poesía Dirigido por Laura Casielles

Del 5 de octubre de 2021 al 21 de junio de 2022
Periodicidad semanal, todos los martes de 18:00 a 20:00
Exclusivamente online

 



LOS VIAJES DE LA POESÍA

La poesía y los viajes tienen algunas cosas en común. La voluntad de salir del lugar conocido, para empezar: cierta disponibilidad a la deriva y el asombro. Dejar a un lado el tiempo ordinario, abrirse a los encuentros, hablar otros lenguajes. Descubrir que, mirado desde una ventana diferente, todo tiene otro rostro y otro nombre.

En el comienzo mismo de la poesía estuvo el viaje: odiseas más allá del confín de lo conocido, y la necesidad de contarlas. Desde entonces, quienes escriben no han dejado de asombrarse y tratar de encontrar el mejor modo de expresarlo. Se asombró Lorca ante los rascacielos y Rimbaud en sus fiebres africanas. Se asombró Matsuo Basho recorriendo las sendas de Oku y Adrienne Rich atravesando el tiempo norteamericano. Se asombraron en su exilio Darwix, Cernuda y Zambrano. Robert-Louis Stevenson, Kavafis y Vita Sackville-West dejaron en su asombro huellas que hoy siguen contemporáneas como Chantall Maillard, Martha Asunción Alonso o Alberto Porlan. La literatura de viajes —no solo la poética— nos ha contado el mundo, y nos ha contado también quiénes somos. Revisitarla no deja de ser un modo de trazar otros mapas posibles.

Y el viaje es, por otro lado, la gran metáfora. Esa que lleva de la vida a la muerte; esa que sirve para contar las estaciones del amor o del calvario. Hay viajes interiores y viajes en el tiempo, hay viajes que se hacen muchos años después de haber regresado y viajes que se emprenden sin salir jamás de casa. Pensarlos es pensar la extrañeza, pensar las palabras y las cosas que no dejan el mundo como estaba.

Este taller quiere ser un vagón en el que encontrarse y compartir un rato del trayecto. Intercambiar el pan y las historias, mirar el paisaje. En él leeremos, como cartas de sello evocador, lo que otras personas han escrito antes: desentrañaremos en común qué nos dicen y cómo lo hacen. Siguiendo esos pasos, escribiremos también nuestros poemas, dándoles espacio para crecer en la conversación.

No hace falta ningún pasaporte para entrar aquí. Tampoco conocimientos previos, ni mucho menos estar en viaje o haberlo estado antes. Solo es necesario que nuestra mirada tenga ganas de moverse de lo conocido y salir a explorar.

Como en todo viaje, el rumbo lo irán marcando los pasos, pero estas son algunas de las calas en las que fondearemos:

MÁS ALLÁ DE LA POSTAL
Cuando las imágenes nos saturan: ¿cómo ver de nuevo? ¿Cómo contar con ojos frescos lo que hemos conocido por mil postales? En viaje o fuera de él, la poesía es una herramienta para renovar nuestro modo de ver y de nombrar.

LA ESTACIÓN DE PARTIDA
Cada voz poética es una voz situada. Habita un lugar, un tiempo, un legado. Es un cruce de caminos entre muchas condiciones, entre muchas circunstancias, entre muchos vínculos. Dar espacio a esa voz, que no siempre se parece a las que nos enseñaron que eran las legitimadas, ya es en sí mismo un viaje.


MIRAR POR LA VENTANILLA
Nadie viaja en el vacío. Más allá de la ventanilla está el mundo. El poema no solo mira adentro: también se fija en lo que le rodea. Trata de entenderlo, de contarlo, de transitarlo. Quién sabe si también de transformarlo. 


EXTRANJERÍAS
La situación de extranjería en que nos pone el viaje es fértil para la mirada que quiere preguntarse de qué otros modos podrían mirarse y nombrarse las cosas. Por otro lado, quienes nos visitan desde otros lugares —en viajes deseados o tal vez no tanto— traen consigo, también, mundos distintos. En ese encuentro, ¿qué poema?


LA POESÍA QUE TRAEMOS DE LOS VIAJES
Transitar poéticas que se escribieron desde miradas al mundo muy diferentes de la nuestra también es un modo de viajar. ¿Qué nos pueden decir? ¿Qué podemos incorporar de ellas? ¿Qué conversación queremos tener?


EL VIAJE VA POR DENTRO
Viajar es, simplemente, partir de un lugar, llegar a otro. Y todo lo que pasa por el camino. Al volver a casa, nadie es la misma persona que partió, por eso es la gran metáfora. El viaje se esponja: nos recuerda que, en realidad, todo el rato estamos en ruta.

 

Laura Casielles

es autora de los libros de poemas Soldado que huye (Hesperya, 2008), Los idiomas comunes (Hiperión 2010; XIII Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal y Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández en 2011), Las señales que hacemos en los mapas (Libros de la Herida, colección Poesía en Resistencia, 2014) y Breve historia de algunas cosas (Ediciones del 4 de agosto, 2017). En todos ellos, el viaje es uno de los motivos fundamentales. También en su vida. Ahora reside en Madrid, pero en otros momentos ha vivido en ciudades como París y Rabat, donde trabajó como periodista. Esto le llevó a especializarse en esa zona del mundo, con un máster de Estudios Árabes e Islámicos con el que completó su formación como licenciada en periodismo y en filosofía. En su doctorado investigó el rastro de la colonización española en Marruecos y en el Sáhara Occidental a través de la literatura; y también es autora de la investigación Los cantos inolvidables. Souffles: una revista marroquí de poesía y política entre el colonialismo y los años de plomo (Alción Editora [Argentina], 2018). Como traductora del francés ha publicado la antología del poeta marroquí Abdellatif Laâbi Desde la otra orilla (Valparaíso [México], 2017). Es colaboradora habitual de diversas publicaciones y medios de comunicación, particularmente de la revista La Marea, en la que co-coordina la sección de cultura.

 Fotografía de @anjanaguerras

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