Viernes, 24 de Noviembre de 2017
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Nayagua 11-12

Nayagua 11-12

Revista de Poesía
II época / Diciembre 2009

ISSN: 1889-206X
Precio: 9 €

Nayagua 11-12 Presentamos la Nayagua reinventada

La nueva Nayagua 

Tras seis años de trayectoria nuestra revista nos ha pedido una transformación para crecer: nuevo consejo editorial, nuevo diseño y  formato y un replanteamiento en contenidos que, sobre la base de las secciones irrenunciables, suma propuestas capaces de recoger una realidad poética tan rica como tantálica. He aquí la nueva Nayagua.

El diseño

Se ha buscado un diseño tan integral en su planteamiento que logre precisamente romper la segregación tópica entre forma y contenido. Su autora, Mercedes Carretero (arquitecta y diseñadora menorquina), supo aprehender el sentido original de Nayagua (la finca familiar, la revista) que germinó en su día a la sombra de la creatividad y humanidad de José Hierro y su riquísimo entorno afectivo. Curiosamente en el precioso texto que escribió Manolo Romero a propósito de la presentación de Nayagua hace ya seis años, hacía mención al gesto zahorí con el que el poeta intentaba encontrar agua cuando la finca era un terreno baldío:

"La primavera sacaba del letargo su insectario: (…) la infantería, la artillería y la aviación del terreno mísero se puso alerta para defender el secarral contra los intrusos domingueros de las hamacas y las fiambreras que pretendían convertirlo en un vergel. La parcela la forman dos cerros hendidos por una vaguada. Con intuición de zahorí, el poeta ordenó que se ahondase en el punto más bajo de la vaguada para buscar el agua y luego se revistiese el pozo. Por fin el agua manó a unos veintitantos metros, cuando se acababan ya la paciencia, la esperanza y el presupuesto".

Esta imagen impresionó a Mercedes y le proporcionó el corazón/pulmón estético de su propuesta. En la presentación que nos envió incluía un pequeño texto que explica muy bien desde dónde concibió su trabajo, y que viene a ser, muy acertadamente, toda una declaración de principios de la propia condición y tarea de cada poeta:

Buscar donde (aparentemente) no hay
"El poeta, al igual que un zahorí, percibe y encuentra aquello que existe pero que no siempre es visible. El agua está en todas partes y dentro de todo. Cae del cielo a la tierra y se hunde en lo más profundo del mundo subterráneo antes de volver a la superficie. Del mismo modo, necesitamos operar a distintos niveles: con la intuición y la imaginación del cielo, con la conciencia del cielo terrenal y con la confrontación y resolución de los miedos del nivel subterráneo".

 Repoblar la realidad, liberarla de su condición desértica; intensificar nuestra propia existencia; y, por medio del lenguaje, dotarnos de un hilo que nos explique de dentro a afuera y que ponga en movimiento (por diversos medios) nuestra creatividad; eso es la escritura y eso quiere representar Nayagua. Y por ello mismo ha sido diseñada en torno a estas tres metáforas: la fundamental del agua, la del hilo que conduce y conecta el interior del poeta con una realidad irrenunciable, y la los medios de locomoción que proporcionan ese movimiento interno y ante el mundo que tanto precisa el poeta.

En esta Nayagua renacida en formato más discreto y manejable encontraréis agua por todas partes: en sus dos tintas azules, en la base y los pies de página sumergidos, en las pequeñas nubes que sostienen algunos titulares o en la paginación a goteo (que con el paso rápido de las hojas, simula la animación de la lluvia al modo de lo antiguos folioscopios) y encontraréis en las portadas que presentan las secciones y en las cebeceras de los apartados internos No ilustraciones adheridas al texto sino IMÁGENES que son pequeños poemas visuales en sí mismas. Nayagua ya no es una revista ilustrada, es un objeto lleno de analogías... Unas se leen, otras se miran…


Qué quiere ser y que quiere continuar siendo Nayagua en su segunda época 
 
Nayagua se quiere definir como una revista de poesía más que cultural o literaria, sin que ello le reste, en absoluto, interés por lo interdisciplinar ni apertura a lo agenérico.

Se trata de la publicación de una Fundación que persigue el interés general y que, por lo tanto, debe tener una vocación de "servicio" a un público tan amplio como variedades de lectores de poesía y de poéticas son posibles. Por eso Nayagua tiene una vocación representativa de la realidad poética de nuestra cultura pero dicha pretensión es cabal, es sensata y es humilde: lo que logremos alcanzar en este sentido será una carrera de fondo y por tanto se hará perceptible a la vista de su trayectoria; es decir, cada número puede ser parcialmente representativo (por ejemplo, por ser monográfico); lo que nos importa es lograr un equilibrio “a lo ancho”. Una “pluralidad fragmentaria”, a futuro.

Y, por supuesto, el criterio irrenunciable y primordial de selección de material será siempre la calidad objetiva, meditada y consensuada por todos los componentes y más allá de sus intereses y gustos personales.

Las secciones

En la nueva época de esta Nayagua reinventada vais a reencontraros con secciones que ya conocéis y que son irrenunciables:

-La amplia sección de Poesía con que se abre la revista y que recoge, en primer lugar, poesía en castellano (española e hispanoamericana, a la que pretendemos dar mayor peso) con textos inéditos de J. Bello, Blanca Andreu, Marcos Canteli, Esther Ramón, entre otros ), la sección Yo escribo en… que contiene poesía en lenguas peninsulares (vrs. bilingüe, en esta ocasión con poemas del poeta vasco Harkaitz Cano y de los catalanes Muntané y Joan Margarit); la sección Emergencias (poesía por-venir) que recoge poesía de personas cuya obra emerge al mundo poético y de la publicación (independientemente de su edad) (Laura Casielles y Alba González, Joan de la Vega, Juan Soros, etc).

Como pensamos que para cualquier poeta es fundamental el conocimiento de poéticas clásicas y contemporáneas internacionales, queremos dar un peso específico a la Poesía en otras lenguas (lenguas extranjeras) y si entendemos que la poesía, por su complejidad y función del lenguaje poético, tan insustituible como ingobernable), más que traducirse, se versiona, concedemos una importancia casi autorial a los traductores; nos estamos empeñando en conseguir textos de los mejores y para este número tenemos al clásico contemporáneo W.B Yeats traducido por Jordi Doce, al italiano Civitarreale por Carlos Vitale y al francés Gleize por Miguel Casado.

Y también presentamos secciones replanteadas o inéditas hasta ahora. En el primer caso, está la de Reseñas, confeccionada por un elenco nuevo de críticos que iremos ampliando y en el segundo, una subsección, un vastaguillo que le ha salido: el Escaparate, donde se recomiendan lecturas y se ofrece una guía crítica más breve pero igual de intensa.

En el caso de las secciones totalmente novedosas encontraréis:

-Reflexión: pensar la escritura, donde le pedimos a un poeta un texto sobre la labor poética (la inauguramos con un trabajo interesantísimo de Antonio Méndez Rubio).
-Mirar un poema: para todos los presentes es un hecho la indistinción que hay entre leer y arrancar a escribir; cómo son la sístole y la diástole de un mismo movimiento respiratorio. Por eso quisimos crear este espacio, en el que un poeta escribe a partir de un poema; no os perdáis lo que nos envió el poeta uruguayo Eduardo Milán (una de las voces más importantes y reconocidas de la poesía hispanoamericana y que nos visitará en enero) sobre un poema de Nicanor Parra. Y dos secciones finales, también nuevas:
-Actualidad: entendemos que Nayagua es actualidad poética y por eso debe reflejar y referenciar, para que tengamos pistas de rastreo personal, parte de esa enorme actividad en torno a lo poético que con variadas formas, soportes y en distintos marcos geográficos se está dando hoy en día. La sección se subtitula “Un espacio para contarte” porque cedemos la palabra a la gente que alimenta y compone esa actualidad para que se expresen en primera persona. Y actualidad es Internet, obviamente. En este número (porque irán variando) incluimos como subsección la de Blogs (un blogero cuenta su experiencia y recomienda otras páginas, en este número escuchamos a José Luis Gómez Toré). Pero hay vida más allá de la Red: también hay una espacio para que los Colectivos de Acción Poética (Zombra, La palabra itinerante, Sopa de poètes) y la Editoriales independientes (Másmedula, El Gaviero, La útlima canana de Pancho Villa, Vaso Roto). Y cerramos, aparentemente, la revista con Poesía Visual, que en esta ocasión cuenta con los trabajos de Antonio Gómez y Julio Reija, dos miradas inenarrables sobre la realidad.

 

Editorial por Tacha Romero

El 12 de julio de 2008 un terrible incendio asoló Nayagua. Cuando llegamos aún ardían los pinos y las parras que en su día abrazaran los atardeceres del patio del sol. Primero el miedo y la incredulidad; luego el aire que faltaba mientras tragábamos el humo de la ladera donde nacieron mis juegos y yo me ahogaba pensando en todo lo que acabábamos de perder, en tantos años de historia, tanta fe de vida reducida a humo y olvido.

Y quedaron las piedras negras, el esparto negro, los cipreses negros. Las lágrimas negras.

Nadie sabe por qué. Sólo las llamas saben.

Se hicieron ceniza el vino, el gato y su traje verde, el mástil del barco donde iríamos mi hermana y yo a ganarnos el pan y los sueños.

Lo que una vez fue Nayagua se había perdido.

Pero quedó la casa, la fuente del milagro y de la vida, blanca, intacta, bellísima. Y volvió el verde en primavera, regresaron los pájaros y la sed y el agua rebrotó para comenzar todo de nuevo.

“Bendito sea Dios porque inventó el agua, / el agua sobre todo” rezan dos versos de “Oración en Columbia University” en uno de los poemas más bellos y emocionantes que se hayan podido alumbrar jamás y que es quizás una de las más brillantes obras escritas por José Hierro, quien es principio y el fin de esta revista y de lo que significa. Por eso Nayagua merecía crecer, nutrirse de más ríos. Latir al pulso de nueva sangre y nuevas manos.

Hoy nace una nueva Nayagua que viene con su azul a lamer las heridas y que será a la vez cauce y reflejo del mundo poético. De sus aguas escapa un hilo que nos conduce página tras página por un viaje que no entiende de límites, principios ni finales, que va más allá de la tinta impresa y nos sumerge en un mundo onírico, casi irreal donde se desnudan poetas y versos, donde a través de extraños artilugios recorremos el alma de un río que, como dijo Heráclito, nunca será el mismo.

El primer número de la revista terminaba con estas palabras de Manolo Romero:

"El tiempo ha pasado como un vendaval de olvido, pero la desidia no ha de borrar lo inolvidable. Quienes vivimos aquella época de flores y alegría, de siembras y cosechas, quienes vendimiamos y nos lo bebimos todo... hemos llegado hasta la casa para abrir sus puertas y ventanas, para que se ventile y vuelvan los recuerdos y nos hemos traído al Centro de Poesía el nombre del lugar, los azulejos que lo nombraban, para rescatarlo del olvido y trasplantarlo a la cabecera de esta revista que ahora nace: Nayagua".

 Cinco años después permanecen tan sólo el nombre, el espíritu y una tremenda ilusión por que esta nueva revista haga honor a su nombre, a la institución que representa y a todas aquellas personas que han creído en ella y la han hecho, hacen y harán posible.

Gracias por acunar a esta niña de agua y de poesía.

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