Lunes, 13 de Julio de 2020
Poemas de Hierro
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ALICIA WANDELMER

El aroma se fue con ella
mejor dicho
era ella.

(poema acompañado de la imagen de las lilas que figura arriba)

 

 

KARINA GLAUBERMAN

NIEBLA

Arpa de oro de fatídicos vates,
¿por qué cuelgas muda del sauce?
Nabucco, Verdi

Recibí tus mensajes

desde el país de la niebla
espesa, fría y muy húmeda
pero no te dije cuánta niebla
ya me rodeaba
ni pude hablarte aún
de cuánto esperaba que se disipara
Debí beber ese vaso de Seagram's
que por error quiso darme el camarero
con la bondad que derrama la noche
sobre las almas
porque más tarde
el alcohol encendió
aquella llamarada de dragón en mi boca
(tanto como el deseo ardiente
de que me atravesaras otra vez
con esa flecha implacable
que pulverizara mi trasnochado temor
al mal y a lo trivial)

Por fin hablé
de mi inclemencia
de mi premura
bramé

Y la niebla
se deshizo en luz
un buen rato

 

ALIENTO

(Toca la flauta. Enseguida aparecen animales de todas clases, que acuden a escucharlo.)
La flauta mágica. Mozart

¿y si suena la flauta?  fue la pregunta que me sugirió un sueño en el que una magnífica orquesta me reclamaba como solista  ¿a mí?  por el camino al escenario robaba una flauta con el mismo entusiasmo del que procede esta palabra y que algún bendito inspirado tradujo como robar el fuego a los dioses  te pregunté por el origen de la expresión -llave de mi sueño- resultó que me emparentaba con un borrico con suerte de una fábula que logra convertir su torpe aliento en música    y así voy torpe dolida solista maleante borrica a lidiar con la palabra con la música y el sentido con el fuego y el olvido con el dolor con la furia   con el amor que siempre he soñado robar al destino y con el que espero redimirme de todas mis taras.

 

INMACULADA BUENESTADO

IRIA

Una madrugada de navidad, Iria se divertía en una sala de fiesta; de tanto bailar y reír, el cansancio empezaba a cebarse con ella y se marchó del lugar.

La calle cubierta de nieve sus pies la llevaban a buscar la parada más próxima para coger un" búho" que la llevara a casa.

Durante el trayecto en el bus, dormitaba plácidamente, al llegar a casa, entró con paso cansado a la habitación para embutirse en la cama y mezclarse en el mundo de Morfeo. 

Cuando al día siguiente, puso los pies en la alfombra; con sorpresa vio unos zapatos que no le pertenecían.

¿Qué pasó anoche?
Yo llegué sola
Y no sucedió nada.
¿De quién puede ser?
¿Cómo han llegado hasta aquí?.

Iria  con curiosidad, investigaba por la casa, buscando al dueño de esos zapatos, que a su vez era el intruso; al entrar a otra habitación, abrió la puerta del armario, hallando al dueño de los zapatos. Era un amigo, que le quiso dar una sorpresa  a Iria por navidad.

 

[Te fuiste demasiado pronto]

Te fuiste demasiado pronto
la maldita enfermedad
segó tu vida.

La luz que te rodeaba
se apagó
tu voz se quebró para siempre. 

Tu familia compañeros
y amigos te lloran
porqué una parte de nosotros
se marchó contigo. 

Afable, humilde
cariñosa
nos dejaste tu estela. ¿Que más se puede decir
cuando no hay palabras?

Descansa en paz
compañera y amiga.

 

JULIÁN FRAILE

AL LIMITE

Al límite de lo comunicable
en los apegos del espíritu,
las almas activas en su verdadero ser,
entregan a otros una enseñanza.

Ofrecen la cima de la experiencia
para el que nada sabe
en este mundo dolorido.

Un círculo se traza
para abolir el silencio
y sumarse a la tierra
con la luz que impide
que caduquen las palabras.


CHÚS ARELLANO

para el no tiempo
nos canta el tiempo

para parar la muerte
marca su ritmo
de muerte el verso

para la muerte
canta el poeta,
y no sabe qué canta

solo convoca
pausas y versos
muertes y cantos

el ritmo entrecantado
de cada pérdida

de tanta muerte
canta la muerte
y no sabe qué canta

 

CHEMA NIEVAS

Y ahora la tarea es nuestra
pero el equipaje no es el mismo ¿sabes?

le rebosan flores de los bolsillos
y algún que otro sol tatuado
en las tardes invisibles.

No pasaste de puntillas, no:          pues
                resulta que ya no soy capaz
de no sorprenderme al abrir la ventana
y ver en flecha aquellas migraciones
o al caracol mirando de reojo tras la lluvia.
Ya no puedo dejar de contar los pasos
que separan un cuerpo de otro cuerpo
y las i latinas me crecen salvajes
en las palmas de las manos.

No sé qué habrá ocurrido
pero los brazos apenas se me cruzan
y mis vacíos han adelgazado de forma alarmante.
Acostumbro a reír donde antes no podía
y a veces me sorprendo falando
noutros idiomas.

                          Manda carallo!


Los sueños sí se cumplen, sí:     fuimos huellas
en el mismo camino, supe de todos tus colores,
aprendí a pintar luciérnagas mirando a la ciudad.
Tú estabas allí.

Ahora la tarea es nuestra:     caer,   alzarse,
reír,    morder,    administrar el grito,    la fuente,
el bosque,    la guadaña,    el verbo,    soñar,   perderse,   caminar,   
caminar,    caminar…

…vivir para contarte.

 

Hasta siempre Iria


 

MARÍA CEACERO

¿Qué te has hecho, Iria? enséñame
¿te has hecho una bufanda de colores?  además
de tejerle a abril las trenzas
o trenzarnos más camino hacia los prados
rocío en telarañas y las risas además.
Te has hecho ¿vapor?
te has vuelto
                        brillo en otros
                        y a mirar cada minucia y a volverla batiscafo

te has vuelto
                      tu nombre
                                     preciosa piedra común
                                     de la luz todo el espectro
tan plena de existencia la palabra que te nombra
solo podías tú ser tú (mi hija casi iria pero no)

Iria tú
          candil para usar dentro
          (dentro, dentro)
Más ligera que nunca en tu elección
burlaste tú el confinamiento
y ensanchaste tu confín.
Rotas ya algunas fronteras,
                                       nos creces.
Mariposa antisistema en biblioteca de jardín
Vagalume que te has vuelto
                                      alimento en tu volar.

 

PABLO VELADO PULIDO

A Iria, incondicional y sabia
por ser tan divertida,
adamar
y quitarse importancia.

 

Adamar es el idioma que se aprende en la montaña
cautivados al teléfono
o cuando tienes sed
pero estás contenta
y enseñas a pintar a niños de cien años.

Hay que darle dignidad al mundo
enseñar palabras nunca dichas
y que ellas aprendan contigo,
que se alboroten
y salgan precipitadas
por el lápiz que presiente
que nada baladí
quedará en el aire.

Adamar
aquí hay hechizo y sortilegio
cambio de color
la vida misma
puesta a rebelarse.
(Hay que sembrarla alta
y que sea el faro de las aves).

Ese acompañar a las estrellas,
ese esperar  a la alborada,
ese mar que pone garabatos
y la gente que te ve y se pregunta
¿es a mí a quién sonríe?
¿es que algo mío está pasando?
¿La conozco ya,
o es pronto todavía?

 

RAQUEL MARTÍN

 

   Todo para recuperarte.
Evocar el vacío de tu estadía
proponer un encuentro para nuestro rapto.

Iria Fernández

 

O meu traballo consiste en estar morta / en deixarse a pel na
aperta / na saída /

            asumes tu toque de trompeta
            con la misma sonrisa con que pintas
            de versos la paredes

                                           / esto te hará inmortal /

            y recorres el camino que lleva a casa
            para sentir el abrazo ausente
            de la madre

            hay paz en tus párpados

Vou ficar aquí

            y todo se detuvo                   

            reclamo
                       porción de ira             porción de Iria
                       dolor sin proporción

            en este abril donde hay tempestades
            sobre mis raíces

Vou recoller sen permiso os versos / teus / que deixaches
esquercidos na praia do meu cuarto /  da miña alma /

            recojo tus ganas de vivir        los versos
            tus montañas            la risa    el color

            todo para que me habites

            te ofrezco   un lugar en mis días       
            mi voz lo recóndito del hueso

            todo para que perdures

É tempo de sono                     dijiste

            los sueños si se cumplen                   

es abril

los versos en gallego pertenecen a un poema de Iria

 

ARCELIA PÉREZ

VA POR TI IRIA

Me parece mentira
que te has ido:
Nos vamos todos
sin saber cómo;
cuándo y dónde.

Iria, te fuiste sonriente
dando ánimos a todos
con pasos ligeros
te despedías cada tarde.
Si hubiéramos sabido
que tu tiempo era corto
habríamos hecho

lo imposible en detenerte. 

Poeta incansable:
tu pluma ligera
siempre atenta
para la escucha
la reflexión, el diálogo.
Te echaremos de menos.

A veces
la belleza corporal
esconde tragedia inesperada.

¿Por qué? Frágil naturaleza
no respondes
con lo sabia que eres
¿Por qué?
Destruyes lo que empiezas:
llevándote por medio
proyectos de futuro
inteligencia mágica;
a la fuerza vital insospechada.
“Madre:poeta”
al abanico que en cada
soplo de aire te suplica
por seguir viviendo.

Iria….. Me siento frágil
viendo tus vídeos
recitados con tanta fuerza vital.;
me bajo al fango
:pienso en lo que somos;
fuimos o tal vez seremos.

Me consuela pensar
que no te has ido.
No te toca a ti
“decir adiós”
apartado solo para

los cobardes.
Tú perteneces
a la “sabia pura”
del que nunca muere……

 

MÓNICA ALARCÓN

             Jueves, 16 de mayo de 2019

Querida Iria,


El amor contigo se sobre entiende.

Permíteme este espacio, esta pausa, para que haga efecto el énfasis. Y permíteme volver a empezar de nuevo. 

Querida Iria, 

El amor contigo se sobre siente.

Quizá sea lo más acertado decirte ahora, quizá porque la última vez que nos vimos sobre sentí tu amor y sobre entendí que las cosas con altas dosis de certeza no tienen palabras, solo se reciben a través del sexto sentido, aquel al que hay que educar desde que nace para que se haga en el futuro “de provecho”.

¿Qué le estará pasando a la vida? ¿A ésta que empieza a tener historia e historias? Sigo aferrada a la sensación de tener las piernas colgando de la silla, o de estar sentada en el suelo con las piernas cruzadas. Creo que contigo podría hablar horas sentada en el suelo con las piernas cruzadas y serían horas perdidas, sí, pero perdidas en el tiempo, en su noción, tan perdidas que, cuando volviéramos de ellas, nos volverían a colgar las piernas de la silla.

Amiga, te extraño, siempre tuya y con cariño: 

                                                                                                                                   Mónica

 

  

Estoy buscando melodías
para tener como llamarte
Silvio Rodríguez


hablábamos y tú del borde abrupto coleccionabas crestas de hielo que no lograbas derretir entre las manos / fabricábamos la memoria donde mecer ganas futuras y bolas de algodón por si dolía [                 ] y ahora te has llevado el verde y amarillo entre las uñas y las señales que emergen al vaho en los cristales y no me explico cómo se construye el vértigo si no miras hacia abajo    de qué tamaño escarbarías el surco para enterrar la incertidumbre    con qué uña de qué dedo empezarías a levantar la costra    cómo se sobrevive a un poema donde se muere en cada verso cómo enmascarar las cicatrices cosidas a la tierra    cómo puedo imaginar imaginarme el parto cuántos colores hacen falta para acorralar al miedo    cuántas flores se necesitan para amamantar abriles    cada cuánto la risa para que el borbotón riegue hasta el borde mutilado cómo acariciar hilvanes para despertar acordes    de qué manera descuidar la prisa y abandonar el llanto    cómo se desentraña la ecuación del frío de la tierra

entonces

dejo crecer mis piernas para alcanzarte el paso y supongo la cuesta de camino al cementerio / he negado el hueco hasta tres veces he arañado entre tus páginas hasta encontrarte he gritado tus sílabas y escuchado

Todo estaba allí antes de tus huellas.
Está escrito dentro de las heridas. 

 Allí donde no hay, capítulo 6, versículo 5, de Iria Fernández

 

IGNACIO MIRANDA

 

15 abr. 2020 10:25

 

Querida Iria:

Gracias por tu valoración de la valoración.

La profesionalidad de la que hablas es excluyente con la sinceridad; en otras palabras menos pedantes: ni miento ni exagero.

Sabes que eres la joya del grupo.

Que todos te tienen en palmitas y no porque seas uno de los motores pensantes y sensibles de un dispositivo llamado taller, sino porque cada vez que abres la boca para decir alguno de tus poemas organizas una fiesta de lenguaje en el que tó quisque participa. Tu poesía es como un guateque. ¿Me estás oyendo hablar, como un tipo que hubiera vivido los sesenta, con tocadiscos, gaseosas, botellas de whisky, pantalón de pana y Ducados?

Para mí no hay misterio en que ahora me sientas más cerca.

Igual que el dinosaurio, siempre estuve ahí.

Todos estos años te he admirado y querido mucho, no recuerdo momento en que no me haya sentido agradecido hacia ti, por no hablar del largo diálogo que he establecido todo este tiempo con tus poemas, contigo a través de tus libros. ¡Los poetas elegimos formas tan extrañas de comunicación!

Cuando las cosas se ponían más complicadas, ya sabes que hay elementos disturbantes con los que a veces hay que bailar, conectaba con tu silencio, lo interpretaba siempre como un silencio de apoyo.

El ritmo te devora, la putrefacta cotidianidad se apodera de ti por la velocidad y la ceguera, no se dan las condiciones, pero de una u otra manera siempre he estado tratando de transmitirte lo que expreso en esta carta.

Nunca has proyectado pena a pesar de tus calvarios ―la pena es una enana pequeña que le pregunta a un monstruo con pelos por qué, el monstruo con pelos levanta los hombros ¿por qué qué?, indiferente, y sigue a sus asuntos― sino fuerza, naturalidad e inteligencia, una inteligencia sensible que empleas para traducir la inmensa podredumbre de nuestra especie y condición en palabras de chamana galega, que es lo mismo que decir, universal. Insisto, unas palabras con las que luego los demás danzamos alrededor del fuego.

Dolor sí siento, pero creo que, como tú, entiendo el dolor como una ciena viscosa y ancestral llamada sabiduría.

Querida,

seguimos hablando.

Nos comunicamos por la vía que quieras: letra, audio, distancia, silencio.

 

JAVIER SARRIÁ

De repente una llave arremete contra una cerradura al descubierto,
fue en aquel momento donde el poema surguio y la puerta se abrió
                                    el cartel que anunciaba la espera se razgo y

                                    el silencio

el silencio dejo de ser prisionero y se convirtió en sonrisa y los bemoles y sostenidos
fueron las nuevas palabras del libreto

añoro el colorido de tus historias
y los que dejare de ver al combinar cortinas con manteles

                                                           lienzos y ribetes.

las historias entre descuidos y ocurrencias, la serenidad de tu mundo,
                                            libre y sin tapujos
                                                       y el tiempo,
                                                                             q          ue tiempo?

 

aquel que nunca encontraste y aun así fue perfecto.

y llego la mañana y desperté ausente y tus memorias fueron mías y tus palabras mis más entrañables encuentros

no te recordare, pues vivirás en mi, sabiendo que fue prodigioso el encuentro.

seguiré edulcorando mi mundo con
                               las burbujas de tus versos.

pARa tI cOn cARiÑo

                                                                                                                                                J.

 

 

IÑAKI ARBELOA

EN TIERRA DE NADIE

I

Finalmente, la tierra quedó anegada. Algunos nos quedamos a ver como, de a poco, subía el nivel de las aguas. Tiempo ha que nos expropiaron, pero quisimos vivirte hasta el momento último. Ahora, sólo podemos leer tus versos como aquellos paisanos tuyos de Prada miran el embalse. No hay un Moisés entre nosotros que nos permita transitar Alberguería.

 II

Todos necesitamos un lugar al que volver. No se conoce excepción. Si uno no quiere que el sentimiento de de orfandad vaya dando a la saliva una consistencia más viscosa, dificultando su tránsito hacia la faringe…

 

-¡Hágase el humor negro!- le faltó decir para considerarse verdaderamente omnímodo. O, ¿acaso no previó la tragedia? Demasiados padres pensando en el trabajo una vez han llegado a casa… Todo huérfano, en verdad, lo es de cuidados. Los echaré de menos tanto como te echaré de menos: la complicidad, la risa… ¿he dicho el humor negro?

III

Empezó por faltarte un pecho. A éste, le sucedieron otras partes de tu cuerpo. Extrañamente, nadie lo notaba. Nunca dejaste de ser   i   r   i   a. Aun con mutaciones filogenéticas al modo de abriles y libros.

¿Te nos pusiste tilde y te marchaste?

 IV

No sobra palabra alguna. Había pensado en un tríptico… pero no he dado forma aún a ese adiós necesario y le he prestado a alguien el deuteronomio…

¿Y Josué?

 

ANTONIO GÓMEZ NÚÑEZ

LOS ÁNGELES CUIDARÁN LA GOTA DE TUS OJOS

Un golpe de azar contra el silex
ha abierto una hendidura viva,
ahí está el alma alta de polvo;
de tus senos brotará un manatial
que nos saciará de agua limpia.

Tras el amor y la muerte
nos queda el efímero jinete del tiempo
atrás queda el mundo inocente,
fiel a su inocencia,
rota como las cuerdas de un violín.

                                                     28-4-2020

Con todo el cariño
para la poeta mística IRIA

 

 

JUAN LÓPEZ MONTESINOS

A IRIA, IN MEMORIAM

Hoy eres tierra
aunque ayer fueras Iria.
Siempre te mencioné como Iria Flavia.

Nada que ver con don Camilo y tú lo sabes.
No sé si marquesa, duquesa, o princesa, ¡tú lo supondrás!
Prada te acoge hoy como si fueras humus.
Este año, la primavera en Abril no se enteró en absoluto.
Cuando te vi entre las manos El barro no besado de tus labios
supe que lo había escrito para ti.

 

GEMMA SERRANO RODRÍGUEZ 

RETÓRICA

qué      lo que no atiende a padremadre
en neutro en bruto en indelicado
si obligaba la vida (el ombligo el brote el borbotón)

qué anda por ahí haciendo el necio
aliterándose
como si solo una fuera sola
al dichoso al soberbio al silente canto del cisne

qué era tan difícil de cumplir
qué palo    qué pala    otra vez

ay esta tradición de rebelarse
sin respetar la métrica ni la estructura

cómo   si tu tarea es vivir

 

ÁNGELES CHOZAS 

Enjugaré mi llanto y
mudaré mi canción de mediodía...
porque el tiempo vuela.

 R.T.Tagore

 

A TI IRIA

Te vi aquella primera tarde, y fue como un crisol
de irisaciones sobre una gota de agua.
Tus metáforas, tus versos, baladas de la sensibilidad
en las tardes de cinco a siete. Tus ojos ventanas
abiertas de alegría.

 

Una sombra de dolor recorre tu cuerpo, pero no
deteriora tu hermosura.
Te inventaste un futuro para ser feliz, y abrazando
a tu hija le contabas...

 

               “los sueños se cumplen,
               sí, Abril, se cumplen..."

 

Para ella se cumplirán seguro, porque tú, su madre,
estarás con ella siempre.
Los tuyos se rompieron entre la brisa fría de primavera.

Tus palabras, tu generosidad estarán siempre conmigo.

Así, lo quiero.

 

ALFONSO GÁLVEZ

como quien tiñe de colores
una estela visible tras su paso fértil
cabalgando a tientas la libélula del horizonte desgajado

quizás no vuelvan jamás aquellos delirios
quizás sólo podamos rememorar tu entusiasmo

escribir impulsos en una caracola de espuma sin hallar la exactitud
escribir versos en una espiral eterna sin hallar palabras

no existe el principio porque no existe el final
tú no estás entre esos dos márgenes acotada, has traspasado cualquier límite 

vuelas alto, tienes experiencia en las nubes

yo desde mi terrenal mundano te recuerdo alegre
alegre tú, latido tú, la chica de la sonrisa tatuada infinitamente tú

 

ÁNGELES MARTÍN

IRIA

Acabo de despertarme. La lluvia golpea la persiana y a través de una rendija minúscula veo algo de claridad. El dormitorio guarda el calor de la noche. El cuerpo duele. Tengo miedo. Me cuesta tragar saliva por eso lo noto. Mis manos están torpes. Hinchadas. Abro y cierro. Abro y cierro los dedos. Una y otra vez.  Me arden los pies al ponerlos en el suelo. Están entumecidos a pesar de ser primavera.

Siento que tú Iría, ya no puedas verla.

Despiértate donde la claridad y la poesía te cobijen siempre.

 

TIRSA CAJA

Querida Iria

Siempre tu sonrisa, tus poemas, tu persona entera. Esa  preciosa vocación tuya de profesora que ama a sus alumnos. Pienso en la última conversación que tuvimos en los pasillos del Centro al terminar el curso, pendiente de continuarse.

Conmoción y pena grandes. Qué ganas ahora de haberte conocido más.

Tan temprano, Iria, compañera.

Te quiero y te recuerdo

Tirsa

 

 BEATRIZ SANTACRUZ

Seguir tu huella.Allá sobre el desfiladero donde duermen los caballos
Escucho la mirada del hambre Y como se desprende la tierra sobre ellos.
Sin embargo todavía gotea savia de sus bocas enrocadas
Todavía su hambre guarda memoria de cuando cabalgábamos descalzas .,

En recuerdo de Iria

 

MARIAN CALVO CASTELLANOS

EN MEMORIA DE IRIA FERNÁNDEZ SILVA

Fuiste día, noche, viento, sol.
Hiciste que la vida fuera
hermosa de verdad
y le diste lecciones todos los días.

Tu fortaleza
era un gran árbol frondoso
a cuya sombra se cobijaron
todos a los que querías.

Y aún en el recuerdo
el dulce canto de tu corazón
llega hasta la montaña y el mar
hasta los confines de muchas almas.

No hace falta volver la cabeza
sabremos sin mirar
que dejaste una estela,
una estela que es solo tuya
para que el amor te pueda seguir.

 

SANTOS ARÉVALO

LÁGRIMAS  ROTAS

Se ha callado tu voz
como calla el arroyo
cuando llega el estío.
Una flor nunca muere
aunque sea de un día.
Porque deja perfumes
porque deja silencios
y un regusto a palabras
que el viento bambolea.
Se ha callado tu voz
y en las lágrimas rotas
que besan los inviernos
nacerá un verso tuyo.

 

JUAN MAROÑAS HERRERA

Sentadas frente al fuego la madre extendió la mano hacia la niña, la niña cogió el trozo de asado que su madre acababa de retirar de las piedras ardientes sobre el fuego, una mezcla de pequeños animales y hojas recogidos por el camino.

Inmediatamente sintió el alivio hacia su estómago encogido por la falta de alimento durante muchas horas, desde que habían cogido unas bayas a la mañana, en el camino hacia la foresta donde se encontraban.  Era el momento de pausar el ayuno necesario para este momento bendito y mágico.

Varios humanos, una veintena,  se sentaban a la luz de la hoguera, mientras acercaban igualmente trozos de comida, que sin ser desbravados por la fuerza del fuego serían incomestibles. Estaban en un claro donde era algo más elevado y rocoso y la vegetación no era tan densa.

Comían y celebraban, Anne y su madre Fulgor sabían lo que era pasar hambre;  varios años atrás durante el estío apenas quedaban animales o hojarasca digna de ser llamados alimento, y tuvieron que inventar algún dispositivo como trampas en el suelo para cazar ratones y aves,  y si, sobre todo la rama muelle, aquel instrumento maravilloso que ahora usaba su clan de la manera más provechosa, y que había servido para cazar los pocos pequeños animales de la región que normalmente huían a la vista de los humanos, tal como roedores y pequeñas aves.

Si, cierto, combar una rama de olmo larga y robusta y unir los dos extremos por medio de una tripa de aquel pequeño y maravilloso jabalí, cazado en primavera, hacerle forma de cordel y soltar ramas cada vez mas rectas impulsadas por el brazo y el estirar de la tripa cordel para generar fuerza.  Si, fue todo un descubrimiento. Fulgor, inventó este maravilloso palo con tripa cuerda;  Fulgor, así llamada desde entonces, una casi mujer, en la época, fue reconocida desde entonces como sabia productora de ingenios, reconocida y casi obedecida cuando guturalmente expresaba sus intuiciones.

Desde entonces este pequeño clan, sobrevivía de manera más segura, ya que aseguraba la ventaja de poder cazar de manera más regular, y ya habían fabricado un par de arcos más, con diferentes tamaños y formas, casi uno por cada dos adultos, y en combinación con las lanzaderas, hacían del grupo una autentica maquina de cazar.

Durmieron plácidamente aquella noche, al calor decreciente de la hoguera, en el claro,  ya que por esta región apenas había cuevas, pero con el estomago lleno el frio de la noche fue algo menos duro, ya pronto entrarían en el otoño y las nieves harían un poco más difícil su deambular por aquel valle.

Al amanecer, el frio dejaba paso al fresco,  un resplandeciente día por los tibios rayos de sol. En este valle el sol siempre aparecía por encima de la montaña gris y encrestada.

La bella montaña llamada piedra de corte, la bella montaña hacha, le decían algunos, escenificando una piedra tallada atada a un palo, que hacia las veces de hacha para cortar materiales y lanzadera, cuando se ataba de manera diferente en ese palo.

El cazador mostraba la piedra y la comparaba visualmente a la montaña sagrada, origen del sol, que tenía una forma parecida. Emitía sonidos que querían ser palabras duraderas, palabras dios, palabras tótem, como aquellas que representaban al sol, a la luna, la montaña hacha, el tótem curva del rio después de donde hay un salto de agua, la madre, la arena donde crecen las bayas, los agujeros mágicos por donde salen los roedores, el cazador refulgente del clan,  el sabio, la maga de las hierbas, los cuernos que hacen música, si, todo aquello que era importante, y por lo cual acababa teniendo un nombre propio, si la montaña hacha que paría al sol de la mañana. Definitivamente esa montaña merecía un nombre.

La generosidad del clan, hacía que prosperaran, a diferencia de algunos otros clanes, donde algunos miembros mas egoístas habían hecho morir de hambre a sus hermanos, sólo porque alguno era más hábil que el resto, pero compartía menos, hacían sucumbir fácilmente en el estío y luego en el periodo de nieves a sus hermanos de clan.

Este clan había intuido que ese no era el camino correcto, y se propiciaba el entregar parte de la comida a los más jóvenes y necesitados, algunos de los cuales acababan siendo magos, grandes cazadores o incluso magos ingeniosos con poderes extraordinarios, como la capacidad de provocar la lluvia o disolver prematuramente la nieve eterna de algún rincón del valle.

Si, definitivamente, era un clan con futuro, -los habitantes del rio, donde hay un salto de agua-, así les llamaban los otros clanes. A veces los clanes intentaban incursiones en esta parte del valle, pero rápidamente los aulladores del clan asustaban a los que se atrevían a semejante ignominia, y alguno había pagado con alguna pedrada o lanzazo su atrevimiento.

Los ritos más corrientes del clan del arroyo se concentraban en ofrecer alimentos gratuitos a los dioses del agua fluyente, y a los dioses del sol y a los dioses del calor que deshacía la nieve. En estos rituales danzaban y cantaban agitando la pelvis y los brazos, ataviados de ramas y cortezas de colores.

Eran ritmos en los que movían como una sola pieza el tronco, el cuello y la cabeza, atrás y adelante. Como el movimiento de algunas aves que últimamente les servían de alimento, gracias a poder cazarlos con el arco y flecha de olmo.

Otros ritos también usuales, constituían el enumerar de los fallos, aciertos, vicios,  momentos brillantes y majaderías de los componentes del clan; y también chillar y berrear a los incumplidores para calmar a los dioses, que podrían convertir sus faltas, por inobservancia de las reglas en grandes castigos, y eso no lo iban a propiciar,  más bien cantarles a los dioses y tótems, según lo que convenía en cada temporada solar y lunar.

Cinco mil años mas tarde, la niña, llamada Anne recogió del suelo algunos trozos vegetales y los ofreció a las palomas que ocupaban ese claro del sotobosque, dos de las palomas menos asustadas se dirigieron a los pies de la niña, donde el alimento era ofrecido.  Al lado de este claro, fluía un arroyo describiendo una curva graciosa y un salto de agua donde los días de los santos y los dioses, los que no tocaba cazar, se podía beber y reposar.

 

 Conocí a Iria apenas unos días, me pareció un ser extraordinario.

Una humilde contribución.

 

ARSENIO SOPEÑA

IRIA

Con la sonrisa en los labios
donde quiera que estés
Y sin prisas en el camino.
La amistad era la llave
la poesía  también  la escusa
del pensamiento y alivio
nos dejas sobre la tierra
con el recuerdo infinito
por haberte conocido.

 

SUSANA OBRERO

Iria es alegría, sonrisa grande de pan gallego y tazón de leche, brillo inteligente de ojos tímidos y encuentro dulce. 
Leía sus poemas en clase como en un juego, no sé por qué lo coloqué así, me apetecía esta arquitectura; sí, sí, esa palabra vino sola... Juego y risa van bien a la poesía. Desde ese lugar, en la franja entre lo visible y lo invisible llegaban sus poemas y nos dejaban la cabeza y el corazón como recién estrenados; cosas de maestras meigas que aplauden sonrisas y sirven en el platillo de la educación los manjares de la literatura. 
Generosa, nos regaló una exposición con objetos poéticos elaborados por sus alumnos y era amor la manera de contar cada detalle, los abría con una caricia de árbol que abraza sus frutos y es feliz viéndolos crecer.
Seguiremos hablando de alumnos y poesía, en la franja entre lo visible y lo invisible, en ese lugar donde nacen los poemas, Iria, 
 
tu sonrisa sigue viva.
 
 
 
FRANCISCO AGUDO

y no hay cielo estrellado

fuera del verso que me canta

ángel crespo

 

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ALEJANDRA SÁNCHEZ OLIVA

IRIA

                                                                       In Memoriam

Las palabras se han ido de tú boca
pero ha quedado la huella de tú poesía
la imagen de tú sonrisa sobresale en nuestros iris
¡Gran compañera, gran amiga¡.
Queda el recuerdo en la memoria
de un símbolo de la metáfora
Por eso decimos:
Ahora luce una estrella, se llama Iria.

 

ESTHER LUCIO MARINO

IRIA, SIEMPRE

La noticia reciente
los sueños confundidos.
Mi pecho descompuesto
negándome tu muerte.

Recuerdo en el museo
el compás de los pasos
la mirada cóncava
el afecto convexo. 

Una sonrisa joven
escapando despacio
de unos labios abiertos.
Mensaje de profetas.

Una puerta tras otra…
el abrazo final.

 

ANTONIO DELGADO CANTERO

Es pronto para dejar que los naranjos recuerden tu nombre  es pronto para apagar el ego de los cristales, es pronto para decir lo que amaban tus versos.

 

 

 

 

 

        

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