Todos los martes o los miércoles, de 19:00 a 21:00
Encontrarás toda la información para inscribirte AQUÍ
Durante mucho tiempo, ha prevalecido la idea del poemario como ramillete de poemas. A menudo hay una mano que agarra, solo a posteriori, lo disgregado, eso escrito de manera dispersa y sin voluntad de conjunto, y lo une bajo el amparo de su firma. En torno a una voz, lo fragmentario se junta para apelar a una supuesta unidad que vendría dada tan solo por el nombre de quien escribe y, si acaso, por eso que llamamos «estilo». Para que el libro se sostenga, entonces, hace falta conservar la fe en la noción de autor y de obra, en la concepción clausurada del mundo que estos arrastran, seguir colocándolos en el centro de todo, asfixiando la posibilidad de que el texto se libere de quien lo escribe para lanzarse al mundo ya multiplicado, convertido en pura potencialidad de sentido en su entrega a quien lo lee. Aunque el poemario como colección de poemas sigue probablemente imperando, cada vez son más comunes otro tipo de propuestas en las que el libro se concibe desde el principio como una suerte de arquitectura: hay un diseño previo, cierta planificación, un texto que funciona como tal sin tener que apelar a la sombra de la autoría. Ese modo de trabajar la escritura, ligado a géneros en principio ajenos a la poesía (como pueden serlo el guion cinematográfico o la novela), da a luz dispositivos textuales de mayor densidad semántica, forzados a explicarse a sí mismos a cada paso y, por tanto, a pensar de manera rigurosa en las relaciones entre sus partes, a articular una suerte de andamio, un armazón que sostenga los poemas que sobre él se alcen. Se trata, por tanto, de partir de la idea de libro para caminar hacia el libro, construir un poemario como se levanta una casa (que puedan, después, habitar quienes leen, hacerla suya).
METODOLOGÍA
Apoyándonos en las reflexiones teóricas sobre el hecho poético de autoras como Denise Levertov, Alicia Genovese, Berta García Faet o Nadia Prado y en el análisis de poemarios como Archivo Dickinson, de María Negroni, La belleza del marido, de Anne Carson, Los trabajos sin Hércules, de Mayte Gómez Molina, Cruzamos por el ras de la montaña, de María de la Cruz, Averno, de Louise Glück, Medea, de Chantal Maillard o Soñka, manos de oro, de Natalia Litvinova, exploraremos las posibilidades del libro de poemas concebido como artefacto textual. Cada alum@ articulará su propia propuesta de poemario y dedicará todo el curso a desarrollarla, de modo que al final del mismo este sea ya una realidad.
Doctora en Literaturas Comparadas por la Universidad de Granada y licenciada en Periodismo y en Teoría de la Literatura. Ha escrito los poemarios La vida en los ramajes (Devenir, 2013), Los sonidos del barro (Aguaclara, 2016), Bajo la luz, el cepo (Hiperión, 2018), Inventar el hueso (Pre-Textos, 2019), Todas las veces que el mundo se acabó (Pre-Textos, 2022) y Las Escritas (Berenice, 2022), el ensayo Entre-lugares de la Modernidad (Siglo XXI, 2017) y las ediciones críticas Ocho paisajes, nueve poetas (Dauro, 2009) y Juan de Loxa, resistir en el margen (Diputación de Granada, 2018). Ganadora del Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández, Premi Tardor de Poesía, Premio Antonio Machado en Baeza, Premio Unicaja de Poesía, Premio Ciudad de Estepona de Poesía, Premio Vicente Núñez, Premio al Libro del Año de las Librerías de Madrid 2022 y Premio Nacional Ciudad de Churriana, sus poemas y relatos han sido recogidos en más de una treintena de antologías y traducidos a varias lenguas. Actualmente, es columnista de El Salto Diario. Desde hace años, investiga la literatura escrita por mujeres y trabaja en la visibilización de la misma impartiendo conferencias y talleres. Su primera novela, Mañana, acaba de ser editada por Lumen.
FCPJH
Jue, 26 feb / 19:30 h.