UNA EPIFANÍA BIZARRA
o cómo arrebatar al cristianismo sus nociones para nuestros intereses poéticos. Por ejemplo, desde la antigua Grecia la noción de epifanía arrastra un sentido luminoso y redentor, pero ¿puede ser oscura y aberrante, condenarnos de por vida? Quien dice epifanía dice también resurrección, ascensión, santidad, misterio. Podemos pensar conceptos como estos y observar sus cambios en el tiempo, resignificarlos, idear nuevos términos e insólitas teorías por el placer de aventurarnos en lo impensable. Imagina que tomamos la banalización como categoría crítica, que adoptamos una perspectiva folclórica o kitsch o camp, o cuir si nos ponemos. ¿Obtendremos mejores sentidos y usos para nuestro poema? La posición clave es la pregunta.
De momento no hay respuestas. Pero tengo algo que nos puede ayudar en este trance. He llamado «geometrías de extraño deseo» al método docente que consiste en trazar polígonos en torno a una cuestión, de tal modo que puedes encontrarte en el taller conversando sobre un texto filosófico o un poema, pero también levantando altares domésticos de tal virgen o tal cristo con objetos encontrados y abalorios, leyendo lo que escribes, por supuesto, y comentando lo que escriben los demás, y a lo mejor te encuentras participando en grabaciones de poemas con acompañamiento musical, es decir mapas sonoros de una aventura creativa que está siempre en desarrollo, siempre por hacer. Si fuera tú, vendría con la máxima atención a lo que sucede alrededor. Mi lema: a la escucha, más que al habla. Esta es la propuesta. Luego iremos por donde nos lleve el viento.