22 poetas. Antología interrumpida |
Entre memoria y pausa: la propuesta poética de Olvido García Valdés
«Si "escribir el miedo es escribir / despacio, con letra / pequeña y líneas sepa radas..." (Caza nocturna, 1997), entonces el espacio en blanco, la interrup ción, también tiene su poética y su significación. La nueva antología de la poeta y ensayista, Olvido García Valdés, publicada por libros de la resisten cia, recoge un conjunto de páginas de poesía aparecidas mensualmente bajo el título "Y todos estábamos vivos" en el suplemento ABC Cultural, entre el 13 de octubre de 2015 y el 23 de septiembre de 2017. En sus páginas se reúnen "poemas de poetas actuales de lengua española, de allá y de acá, hombres y mujeres, de diversas poéticas y edades..." (p. 7). Desde autores nacidos en las décadas de 1920 y 1930 –como Ida Vitale (1923), María Victoria Atencia (1931) o Antonio Gamoneda (1931) – hasta otros más jóvenes, de los setenta y ochenta, como Juan Andrés García Román (1979) o Gerardo Jorge (1980). Unos, también profesores y académicos; otros, no. Algunos ya consolidados y galardonados con premios de la mayor relevan cia –el Premio de la Crítica, el Premio Internacional Alfonso Reyes o el Pre mio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, entre otros muchos–; todos, sin excepción, con varios poemarios publicados que confirman su presencia en la escena internacional de la poesía. A pesar de las diferencias que los separan, la exquisita selección de Olvido García Valdés permite una conversación entre estrategias, lenguajes y 147 148 preocupaciones que atraviesan la poesía hasta nuestros días. La distribu ción, al entremezclar autores de distinta edad, estilo, origen y trayectoria, abre las puertas a una visión de conjunto, un flujo constante donde las gene raciones se comunican por resonancia más que por sucesión. En la lectura se advierte una poderosa línea temática que une memoria y olvido, y que se entrelaza con la nostalgia de la vejez, como en los poemas selec cionados de Arcadio Pardo, Julia Uceda, Carlos Piera, Julieta Valero, Mariano Peyrou y Antonio Gamoneda: "Veinte años. / He sido / escarnecido y olvidado. / Ya no comprendo la noche / ni el canto de los muchachos sobre las praderas" (p. 71). También se dibuja otra línea en la que soledad y apartamiento, a veces provocados por la pérdida, revelan el desajuste entre el yo y el otro, generando apatía, tristeza o la búsqueda de un espacio de refugio interior. Así ocurre en los versos de Ida Vitale, Luis Santana o Liliana García Carril: "Es despiste para el yo que piensa en “refugio”, / imagina “cueva” y se cree protegido" (p. 79). En este último aspecto, la figura de la mujer, su dolor y su angustia, como espacios de la otredad y de la marginalización, desplazan aquellas perspec tivas en las que el yo asume el papel protagonista hacia otras en que habla la colectividad, transformando la voz individual en una identidad compar tida, más allá de la propia subjetividad. Como escribe Víctor M. Díez: "Decimos yo y todo desaparece. / Se agujerea lo nombrado" (p. 49).
Álvaro Villanueva Álvarez
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FCPJH
Jue, 23 abr / 19.30 h.