Detrás de la ciudad y antes del cielo |
VIII Premio Internacional de Poesía Margarita Hierro / FCPJH
«(...) Dije antes que quizá este libro convoque con tanta intensidad la realidad de Ciudad de México precisamente porque se escribió en un momento excepcional, sustraído a la rutina y los ritmos frenéticos del día a día. Solo hay un poema, el XVIII, en el que, de pronto, sentí la figura del poeta en Cornualles, encaramado en un faro imaginario desde el cual su mirada «es todo el círculo, / un haz por él lanzado / que otea el horizonte en busca de los mástiles de una amistad». La lejanía permite la ilusión de abarcarlo todo, como quien retrocede unos pasos para absorber la integridad de un cuadro. Trujillo, subido a la planta dieciocho de su torre de apartamentos, se autorretrata proféticamente en ese farero al que pinta «poniéndose él como epicentro del temblor de ser». Y esa mirada remota y circular (porque el ojo es una esfera, como el globo terrestre) en un correlato perfecto de la imaginación poética, que se sustrae o aparta del mundo para hacerlo comparecer en su interior. Y lo que brotó entonces, en el caso que nos ocupa, no fue solo la ciudad, su constelación de heridas, excesos y belleza, su íntima alianza de esplendor y miseria, sino la propia experiencia vital ligada a ella de manera indefectible: el tiempo, que nos cambia y a la vez nos fosiliza, el esplendor de ciertos instantes que permanecen en nosotros en forma de duración, la sombra de nuestros errores, la luz de la amistad y el rayo del amor, la condena liberadora que supone el hacer creativo, la aspiración y la visita ocasional de la belleza, el compromiso con la propia conciencia que entraña la idea y la práctica de la libertad individual. El farero, entonces –y llegados a este punto no puedo sino superponer a su rostro anónimo el de nuestro poeta– hace lo siguiente. O más bien, no hace:
No ofrece resistencia
y vuelve en sí, sabe que puede prorrumpir la calle, la vida deletrearse,
comparecer el mundo en su jardín.
Esa no-resistencia y ese volver en sí, ese jardín y ese mundo, esa calle y esa vida deletreada, están todos en este libro soberbio, esta ciudad de palabras. Es hora de echar a andar por sus calles.»
Jordi Doce,
Texto leído en la presentación del libro en la FCPJH el 24 de abril